domingo, 19 de noviembre de 2017

Carte de la Charte de Latlantique


En los primeros días del curso 2017-18, la noticia saltó ante nuestros ojos. Aquel bello mapa mural que intentábamos catalogar con plenitud informativa, traslucía entre los oscuros márgenes la práctica totalidad de sus datos, entre ellos su autor:



MACDONALD GILL: Carte de la Charte de Latlantique. Impreso en Gran Bretaña por George Philip e hijo, LTD; y publicado en colaboración con la editorial Time and Tide y The London GeographicalInstitute. Traducido al francés (“Droits de reproduction et de traductionréservéspourtouspays”), Londres, 1943.


En efecto, teníamos entre nuestros fondos un Max Gill.


Leslie MacDonald Gill, o simplemente Max Gill (1884-1947), fue un destacado artista que aplicó su talento al diseño gráfico, la arquitectura y, sobre todo, la cartografía. Nació en Brighton (Reino Unido), y era hermano del también artista Eric Gill, una de las principales figuras del movimientoArts and Crafts.


Su carrera profesional como cartógrafo comenzó en 1909, cuando recibió el encargo de pintar un mapa con dial para marcar el viento. Era para una villa palaciega, Nashdom, en Buckinghamshire. El mapa representaba la casa y sus inmediaciones, y se colocó en un panel, sobre una chimenea. Tenía un indicador metálico conectado a una veleta, de tal manera que podía distinguirse la dirección del viento desde el interior de la casa.


Entre otros muchos trabajos, Max Gill realizó una de sus obras maestras para el metro londinense. Hay que decir que, a principios del siglo XX, el metro de Londres era un auténtico caos. Un total de seis compañías explotaban sus diferentes líneas. Esto ocasionaba multitud de problemas para los pasajeros, que tenían que subir a la superficie y andar una cierta distancia para realizar transbordos. Además, los costes de mantenimiento de las líneas eran muy grandes, y varias compañías estuvieron al borde del cierre. Fue entonces (1914) cuando se le encargó a Gill un mapa que ayudase a los transeúntes y fomentase el empleo de este medio de transporte. Su “WondergroundMap” se colgó en cada una de las estaciones y ayudó a salvar el metro londinense. Era un mapa preciso, pero también humorístico, con dibujos simpáticos que ilustraban e indicaban los hitos londinenses de los diferentes recorridos.

Al poco tiempo, ese mismo metro sirvió de refugio a los habitantes de la capital para protegerse de los bombardeos de la I Guerra Mundial. Gill se libró de tener que ir al frente, posiblemente por los diferentes trabajos que hizo para los ministerios de más competencias en el conflicto. Así, por ejemplo, se encargó del diseño de las letras mayúsculas que se estandarizaron para todas las lápidas y monumentos de guerra.

Como resultado de los exitosos mapas que había creado para el metro de Londres, Gill ya estaba firmemente establecido como el principal cartógrafo decorativo del momento. Y tal vez sean sus mapas ilustrados los que más fama le dieron.

Otra terrible guerra, una más, tuvo que vivir Max Gill. La II Guerra Mundial le pilló ya a nuestro artista con 55 años. Una granja, cerca de su Brighton natal, se convirtió en su hogar durante el conflicto. Se había separado de su esposa, y fue aquí donde pasó sus momentos más felices con su amante, mucho más joven que él.

En un pequeño estudio de aquella cabaña, terminó Max Gill su obra “Tea Revives de World” (1940). También concluyó un gran lienzo para la Universidad de Londres. Al mismo tiempo, hizo carteles de propaganda para el Ministerio de Información.

Y aquí llega el momento más relevante para nosotros. En el verano de 1941, Roosevelt y Churchill firmaron, navegando por algún punto del océano, la llamada “Carta del Atlántico”. En ella, los mandatarios de EE.UU y Reino Unido subrayaban algunos puntos comunes en sus respectivas políticas que, creían, podían propiciar un mejor porvenir para esa Humanidad sumida en la Guerra.

El 1 de enero de 1942, ese documento fue incorporado a la Declaración de las Naciones Unidas. Inmediatamente, la revista Time and Tide le encargó a Gill un mapa conmemorativo. El Mapa de la Carta del Atlántico elaborado por nuestro artista tuvo un éxito excepcional, realizándose también publicaciones en francés y español.

Y es uno de esos ejemplares franceses el que conserva orgullosa el Aula-Museo del Instituto “Profesor Domínguez Ortiz”.

Una gran vista panorámica del Atlántico Norte, para el crucero Queen Elizabeth (destruido en 1972 por un incendio en el puerto de Hong Kong), fue el último mapa firmado por Max Gill. A los pocos días de terminarlo, le diagnosticaron un cáncer de pulmón, consecuencia de su aferrado tabaquismo. Terminó sus días en enero de 1947 y fue enterrado en el pequeño cementerio de Streat, con vistas al Sussex Downs de su infancia.Y han sido varias las exposiciones dedicadas a su excepcional obra cartográfica: “MagnificentMaps” (2010), en la Biblioteca Británica; MacDonald Gill, OutoftheShadows” (2011), en la Universidad de Brighton; o “MindtheMap” (2012), en el London TransportMuseum.

En 2017 se han cumplido 70 años de la muerte de Max Gill. Quede aquí el homenaje del Aula-Museo a tan excepcional artista, y el orgullo de nuestra comunidad educativa por custodiar una pieza de su excepcional obra.

Miguel Mayoral Moraga

jueves, 5 de octubre de 2017

Reunión con el Alcalde de Azuqueca de Henares (Jose Luis Blanco)



La Asociación Amigos del Aula-Museo ha presentado al Alcalde de Azuqueca un proyecto cultural que ha gozado del entusiasmo del edil y la promesa de llevarlo adelante 

¡Seguro que la ciudad lo agradece!

sábado, 9 de septiembre de 2017

Somos finalistas autonómicos de Castilla La Mancha de Acción Magistral.


jueves, 27 de julio de 2017

Seguimos tras la senda de Bargallo...

Aquí os dejamos más fotos de nuestro viaje por la región



Retiendas, Tamajón...la provincia de Guadalajara es infinita


!!Y no hay nada más arriacense que la miel!!

miércoles, 26 de julio de 2017

En el monasterio de Bonaval


jueves, 13 de julio de 2017

Jornadas de Murcia




Os dejamos una pincelada del trabajo que se ha realizado en las jornadas de Murcia

miércoles, 28 de junio de 2017

¡Buen verano!


Gracias a todos por vuestra participación, que este año ha sido francamente importante. Un total de 17 profesores han desarrollado multitud de actividades con alumnos, tomando como base las piezas del Aula-Museo. Todo ello ha estado enmarcado dentro del Proyecto de Innovación. Mañana salimos hacia Murcia (XI Jornadas), para ponernos en contactos con los profesores del resto de institutos históricos de España, y aprender unos de otros. Ya os contaremos


¡VOLVEMOS EN SEPTIEMBRE!