martes, 17 de mayo de 2011

El Ateneo de Manila en sus comienzos

Nuestro alumno Yousef Allaoua, de 1º de Bachillerato, en un fragmento de su traducción del Padre José Arcilla en la revista "Philippine Studies" aporta la siguiente información sobre cómo los Jesuitas, cuando se hicieron cargo de la Escuela Municipal para convertirla en el Ateneo de Manila, se preocupan por la calidad de la enseñanza aunque no en los mismos términos que sus predecesores:

Ateneo de Manila y su política de calidad

"Otro punto destacable es la tradicional política jesuita de la selectividad. Más que tratar de ocuparse directamente de toda la población, la norma Ignaciana era de concentrarse en unos pocos individuos capaces y entrenarlos como líderes para que eleven la sociedad. El Ateneo municipal no era accesible a todos los chicos de Manila, sino solo para los hijos de las familias españolas y otras familias influyentes de la ciudad. Esto no era una política intencionada de los jesuitas, sino de los ciudadanos que originalmente financiaron la Escuela Pia. Es sólo con la apertura de un dormitorio en 1865 que el Ateneo aceptó tanto indios como chinos mestizos; aun así, sólo aquellos que pasaban unos requisitos mínimos eran admitidos en la escuela. La idea no era de a cuántos podían educar los jesuitas, sino de cómo de bien podían hacerlo. De una manera significativa, una pregunta que los Padres Jesuitas necesitaban se les respondiese inmediatamente, aún antes de empezar a enseñar, era qué libertad tendría el Prefecto de Estudios para expulsar alumnos del colegio: los jesuitas no estaban interesados en números, sino en la calidad del colegio y de sus alumnos".