miércoles, 19 de marzo de 2014

Ultramar





13 comentarios:

Miguel Mayoral M dijo...

Os mostramos aquí el rincón del Aula-Museo más rico en Patrimonio de los Institutos de Ultramar. El trabajo que se os pide para ilustrar estas imágenes debe aludir a esas últimas colonias que formaron parte de España hasta los ultimísimos años del siglo XIX. Todos los datos que vayamos citando en clase sobre esos territorios de Ultramar son susceptibles de profundización, análisis e investigación ¡A por ello!

Alba Cembellin dijo...

Como hemos mencionado en el tema, el 18 de septiembre de 1868 se produce la llamada Revolución Gloriosa o Septembrina. No fue solamente la competencia entre los partidos en la propia España lo que destruyó el optimismo de septiembre. El cáncer de la Revolución era la guerra de Cuba, legado de veinte años de incuria liberal. En 1868 el más rico residuo del imperio colonial estaba todavía sometido al poder absoluto del capitán general y de sus aliados en la comunidad española de la isla. Los criollos estaban resentidos por la existencia de una administración formada por los peninsulares y por sus aliados cubanos, en tanto que desde un punto de vista económico la vinculación a España era un anacronismo. El brote de prosperidad de la Cuba de mediados de siglo se debía al mercado norteamericano. En los años sesenta las condiciones básicas de la lucha por la reforma en Cuba cambiaron de tal modo que una parte importante de los terratenientes criollos apoyó el movimiento reformista y más tarde la guerra de la independencia, que duró diez años. Menos seguros de las perspectivas de una economía esclavista, los plantadores criollos estaban dispuestos a apoyar al Partido Reformista en su requerimiento de que el gobierno español cumpliera sus promesas de 1837 de unas “leyes especiales” para Cuba, otorgando la autonomía local y una reducción de las barreras aduaneras que ponían dificultades a los productos cubanos.
CARR, Raymond: España 1808-1939. Ediciones Ariel, Esplugues de Llobregat. 1969. Barcelona. 1968.

Alba Cembellín Rus. 2º Bachillerato C.

Miriam dijo...

Una historia análoga a la que ha mencionado mi compañera Alba sobre Cuba, es la que sufre Puerto Rico, ya que aquí también se exiliaban los rebeldes de la isla La Holandesa. Puerto Rico tenia en ese momento una sociedad esclavista, a partir de la cual en 1821 empiezan a surgir las primeras revoluciones. Aunque la Constitución de 1868 supone un gran avance, ya que como hemos mencionado en el tema, dicha Constitución también influía a las colonias de Ultramar.Justo en ese momento, se declara una Revolución en Lares(Puerto Rico), con revolucionarios como Manuel Rojas o Mariana Bracetti, en donde exigen a España la independencia,pero es en 1869 cuando Puerto Rico elige por primera vez a sus propios diputados, ya que a pesar de la Revolución siguen formando parte de España. Pero la autonomía política, llegará en 1897, cuando Estados Unidos se disputa con España esas colonias de Ultramar, en dónde la victoria cae del lado estadounidense (1898) y se firma el Tratado de París.

http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Independencista_de_Puerto_Rico
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Puerto_Rico


Miriam Martínez Álvarez, 2ºBach B.

Anónimo dijo...

Otra de las colonias de ultramar que pertenecieron a España hasta estos últimos años del siglo XIX fue Filipinas. En este territorio hubo una fuerte oposición contra el poder español, la rebelión se extendió y la política del general Blanco fue sustituida por el general Polavieja, éste mandó ejecutar a José Rizal, fundador de la Liga Filipina, y más tarde sería reemplazado por el general Fernando Primo de Rivera a mediados de 1897. Primo de Rivera consiguió sofocar las rebeliones, pero finalmente las tropas estadounidenses consiguen tomar Manila en el verano de 1898. Filipinas es traspasada a Estados Unidos en el Tratado de París de 1898, pero su independencia no fue reconocida por Estados Unidos hasta el 4 de Julio de 1946.

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/7130.htm

PONS, Emili: "La independencia de América Latina" Enciclopedia Temática Planeta. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona. 2000.

Carlos López Gómez. 2ºBach B.

Alejandro Olivares dijo...

Desde la Constitución de 1812, que crea la Secretaría de Estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar, hasta la creación del Ministerio en 1863. En 1851 se crea un Consejo de Ultramar. se agrega al de Fomento en 1856, para volver a Estado unos meses después y depende del Ministerio de la Guerra desde 1858 hasta la creación del Ministerio de Ultramar por Real Decreto de 20-5-1863. Subsiste hasta la pérdida de provincias y se suprime definitivamente por Real Decreto de 25-4-1899
la firma del Tratado de París (1898) el 10 de diciembre de 1898, que pone fin a la Guerra Hispano-Estadounidense, donde España perdió todas sus provincias de ultramar: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam (en el Océano Pacífico). Entre 1868-1878 y 1895-1898, tiempo que se desarrollaron las dos guerras de independencia, republicanos e independentistas cubanos llevaron a cabo la llamada República en Armas, que no reconocía a la autoridad española. Entre 1899 y 1934, Estados Unidos ejerció un protectorado sobre la isla, gracias a un apéndice constitucional llamado Enmienda Platt.
Tras la independencia de la mayor parte del imperio a inicios del siglo XIX (Ayacucho, 1824), sólo las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico, y el archipiélago de las Filipinas en sudeste asiático continuaron formando parte del imperio español. Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la agricultura de exportación, esencialmente basada en el azúcar de caña y el tabaco, en la que trabajaba mano de obra negra esclava. Eran unas colonias que alcanzaron un importante desarrollo y que eran muy lucrativas para la metrópoli. Cuba se convirtió en la primera productora de azúcar del mundo. Las duras leyes arancelarias impuestas por el gobierno de Madrid convirtieron estos territorios en un "mercado cautivo" de los textiles catalanes o las harinas castellanas. Esta situación perjudicaba claramente a las islas antillana que podían encontrar productos mejores y más baratos en los vecinos Estados Unidos. En Cuba y Puerto Rico, la hegemonía española fue basando cada vez más en la defensa de los intereses de una reducida oligarquía esclavista, beneficiada por la relación comercial con la metrópoli. el caso filipino era diferente. Aquí la población española era escasa y muy pocos capitales invertidos. El dominio español se sustentaba en una pequeña presencia militar y, sobre todo, en el poder de las órdenes religiosas.

http://www.historiasiglo20.org/HE/11b-1.htm

Alejandro Olivares Sanchez, 2°Bach B.

@sergiastur dijo...

Haciendo referencia a Ultramar e investigando por la bitácora del aula museo, he encontrado cuestiones interesantes sobre ultramar y alguno de esos institutos que se fundaron en la época. Uno de los casos es el Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana, fundado en el año 1863 por decreto. En su primer curso llegaron a matricularse 386 alumnos en el instituto y mas de 300 en otros tipos de enseñanzas. Este instituto ubicado en ñas calles Obispo y San Ignacio, siendo este una pequeña porción del Convento de San Juan de Letrán.
Este instituto en sus inicios, aún que ahora sea totalmente independiente de España, recibía materiales y mobiliario de la península cuando a parte de ser sus fundadores decidieron ampliarlo mejorando los gabinetes de Física, Química, e Historia natural.

Esta es una pequeña muestra de la amplitud de territorios que España poseía y los cuales fomentaba con instituciones como esta.

Un saludo a todos.

http://www.ecured.cu/index.php/Instituto_de_Segunda_Ense%C3%B1anza_de_La_Habana
http://patrimonioeducativo.blogspot.com.es/2013/11/catastrofes-naturales-en-los-institutos.html

Sergio Lobo Alonso, 2º Bach B.

Anónimo dijo...

La misma situación independentista se vivió en las islas Filipinas. Se da un primer aviso en forma de levantamiento que no va más allá que una insurrección en protesta contra los abusos hacia los indígenas en 1872, el levantamiento de Cavite. No fue hasta 20 años más tarde cuando se continúan los pasos independentistas. Dichos pasos se reducen a la creación de determinadas asociaciones públicas de carácter vagamente autonomista, que hallaron simpatías entre los demócratas y los masones españoles) como la Liga Filipina de Rizal. De carácter muy distinto era la asociación secreta llamada Katipunan (Altísima Sociedad de los Hijos del Pueblo), fundada por Marcelo Hilario del Pilar. Al Katipunan pertenecián Andrés Bonifacio y su segundo, Emilio Aguinaldo, principales dirigentes de la insurrección de 1896 en Luzón, la isla más grande de las Filipinas y la que más importancia política y económica tiene actualmente. Bonifacio, más radical, acabó siendo desbordado por su segundo y perdió la vida; en lo sucesivo el jefe del movimiento independiente sería Aguinaldo, que, refugiado en Biac-na-bató (en la provincia de Pampanga), programó la reública y adoptó una constitución que fue imitada de la cubana de 1895.
Las islas Filipinas estaba en ese momento gobernadas como colonia por un Capitán General, a su vez asesorado por una audiencia. Es entonces en 1986 cuando se cambia al hasta entonces Capitán General Blanco acusado de blandura contra las insurrecciones indígenas por el Capitán General Polavieja que cometió numerosas actos injustificados de fusilamiento. Esto provocó que la insurrección se extendiera aún más y dio lugar a su reemplazo por el nuevo Capitán General Fernando Primo de Rivera, que combinó la acción militar con una política de atracción, y consiguió una pacificación momentánea representada por el Pacto de Biac-na-bató en diciembre de 1897. Por este pacto, Aguinaldo y sus seguidores aceptaron abandonar las armas y marchar a Hong Kong, a cambio de una fuerte compensación económica. Sin embargo, la paz iba a durar muy poco, ya que el 6 de marzo de 1898 volvieron a iniciarse las insurrecciones, que empalmarían ahora con la guerra hispano-americana. Un nuevo Capitán General es nombrado, Augustín, anunció en un bando jactancioso que se iba a dar la adecuada réplica a la escuadra estadounidense que la achacaba como una escuadra tripulada por gente advenedizas, sin instrucción ni disciplina. Sin embargo, al cabo de una semana de este bando se produjo el desastre de Cavite y pocos meses más tarde en agosto de 1898, Manila se rendía a las tropas norteamericanas. El tratado de París de 10 de diciembre de 1898 ponía fin al dominio español de las Filipinas, aunque una heroica resistencia prolongó la guerra seis meses más, estando sitiados en la Iglesia de Baler.

A.A.V.V. Nueva Enciclopedia Larousse en veinte volúmenes, tomo octavo. Editorial Planeta, Barcelona, mayo de 1982.


Javier Pellejero Ortega, 2º B Bachillerato.

Asier Llorente P. dijo...

Mi trabajo de investigación ha consistido en la lectura de un libro que trata contenidos cercanos a los comentados, y que presenta acontecimientos de similar consideración a los de mis compañeras, los trata el autor José Alberto Izquierdo en su obra "Restos del imperio colonial de España en América" (más datos en la consumación del comentario) de la que he podido sintetizar dos disquisiciones (explicaciones que se apartan tenuemente del tema fundamental que se trata).

En primer lugar, el autor explica que los alientos de democracia en España no son suficientes para sofocar las agitaciones producidas en América por pasados errores, y su extensión a Ultramar entraña plausibles deseos que se vieron apagados. Rafael María de Labra Cadrana (ideólogo y político español, liberal y republicano, defensor de la autonomía de las Antillas, activo antiesclavista y escritor prolífico, nacido en La Habana) comentó acertadamente este suceso del siguiente modo: "Las libertades producen satisfactorios resultados iniciándolas aquellos que en ellas creen, llevándolas a la práctica los que saben interpretarlas y comprenderlas. No por representantes tiranos y despóticos, que llegaron a violar la legislación promulgada.

El segundo comentario de este libro, que sin titubeo recomiendo leer, que me ha llamado poderosamente la atención, es una crítica hacia la política en España de sus posesiones de Ultramar, que puedo compendiar en que si esta, hubiera sido la iniciada en la isla de Cuba en el primer tercio del siglo XVI, el gran imperio colonial se mantendría en la existencia actualmente.

IZQUIERDO, José Alberto: Restos del imperio colonial de España en América (leído en el Ateneo de Madrid el día 15 de enero de 1895). http://books.google.es/books/about/Restos_del_imperio_colonial_de_Espa%C3%B1a_e.html?id=ie9IAAAAIAAJ&redir_esc=y

Asier Llorente Pastor, 2º Bachillerato B

Miguel Mayoral M dijo...

Muy bien esa cita de Alba a partir del gran Raymond Carr; totalmente vinculada con las explicaciones de clase. Eso sí, volveremos a recordar aspectos sobre la forma de citar las obras.
Aplaudo también la información que nos ofrece Miriam sobre Puerto Rico. Sin embargo, faltaría bibliografía ordinaria, no solo de internet.
Buena cita es la que hace Carlos sobre Filipinas; no obstante, no hemos llegado aún a ese momento histórico. Lo haremos pronto.
Sobre los tres territorios citados hasta aquí hay información y piezas interesantísimas en el Aula-Museo.
Me gustan varios aspectos de la investigación de Olivares, especialmente los relativos al Ministerio de Ultramar. Sin embargo le pasa lo que a Miriam en cuanto a la bibliografía.
También le sucede esto a Sergio Lobo y, aunque me gusta su referencia a los institutos de Ultramar, no es aún el momento de hacerla, porque he pedido otro tipo de investigación.
Amplia -quizá en exceso- es la investigación de Javier Pellejero. Contiene, por otra parte, datos interesantes. No obstante, lo relativo a lo que hemos estudiado hasta ahora se reduce a las cuatro primeras líneas.
Interesantísima es esa cita de IZQUIERDO que hace Asier. Me hubiese gustado, sin embargo, que citase también bibliografía ordinaria.
En general, bastante bien. Os animo a los demás a seguir investigando sobre estos u otros aspectos que iremos desgranando en clase ¡Ánimo!

Anónimo dijo...

Las relaciones científicas de Cuba y España durante el S.XIX muestran cierta atipicidad, si se tiene en cuenta que una es colonia de la otra a lo largo del S.XIX, mientras que el resto de los países americanos se independizaron relativamente pronto en dicho siglo. De manera que tales vínculos no se vieron constreñidos a los entre personalidades e instituciones, sino que se caracterizaron por lazos más complejos, donde simpatías, contradicciones, políticas y económicos que definen el panorama de esa época. A esto hay que añadir el desarrollo científico e institucional que alcanzó Cuba en esa centuria fue significativamente mayor que el de muchos países de América colonial, tanto española como francesa e inglesa.

Cabe destacar la labor impulsora de personalidades como Luis de las Casas, bajo cuya égida se fundó el Papel Periódico de la Havana y se crearon la Sociedad Económica de Amigos del País (1793) y el Real Consulado de Agricultura, Industria y Comercio (1795).

En cuanto a las instituciones científicas del período ilustrado cubano, son la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de la Habana y el Real Seminario de San Carlos y San Ambrosio, las más importantes. La primera, en manos de los dominicos desde su creación en 1728, graduaba sin distinción médicos, abogados y teólogos criollos y peninsulares, que sin distinción, permanecían en la isla o marchaban a la metrópoli a ejercer como tales. Después de la secularización, en 1842 (como ya vimos en el temario de historia), la actividad docente de los dominicos quedaba reducida a escuelas religiosas, y ocupaban cátedras en la Universidad los criollos y peninsulares seglares.

NARANJO OROVIO, Consuelo y SERRANO, Carlos: Imágenes e imaginarios nacionales en el ultramar español, 37. Editorial Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1999.

Realizado por Eduardo Alcocer Aira, de 2º BACHILLERATO C.

Anónimo dijo...

Tras la pérdida de los territorios de Ultramar (Cuba,Puerto Rico y Filipinas) tras una desigual confrontación naval con EEUU tuvo un impacto duradero en la conciencia española, convirtiéndose en un momento que marcó la historia y cultura del sigo XX , a continuación nombrare algunas de las consecuencias que esto supuso .Ello generó, por ejemplo, el surgimiento de una generación de intelectuales que empezaron a preguntarse sobre la verdadera identidad, carácter y destino de su país.La mala política colonial de España era patente. Los discursos de los políticos sonaban, sin embargo, a euforia imperial. La retórica del siglo XIX intentaba tapar la realidad que se avecinaba.La guerra de Cuba fue el último acto de heroísmo imperial español. La pérdida de esta guerra dio motivo a los “regeneracionistas” y a los intelectuales liberales para atacar la política reinante y para poner de manifiesto el “engaño político en que vivía España”.El impacto del “desastre colonial del 98” fue grande. La derrota colonial no fue más que el punto de partida, que no la causa, para que un grupo de intelectuales impulsara un cambio de rumbo en la política nacional y en la mentalidad popular.

http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2098/La%20generaci%C3%B3n%20de%201898.htm

Irene Patón Castellanos, 2ºbach C.

Anónimo dijo...

A finales del siglo XIX España todavía conservaba algunas colonias de ultramar, restos de lo que en un tiempo fue su inmenso imperio colonial. Estas colonias eran Cuba, Filipinas, Puerto Rico, algunos archipiélagos en el Pacífico y pequeños enclaves en la costa africana. En Cuba, la colonia más rica en poder de los españoles, había surgido una rica burguesía criolla que anhelaba conseguir una mayor autonomía con respecto a España, pero cuyas reivindicaciones sólo comenzaron a ser escuchadas cuando el movimiento independentista era imparable. La primera guerra cubana terminó con la firma del “Pacto de Zanjón” (1878) por el que las autoridades españolas convertían a Cuba en una provincia más dentro del reino de España. Sin embargo, las ansias independentistas resurgirían en 1895 de mano del líder independentista cubano José Martí. Para hacer frente a esta segunda guerra cubana el gobierno de Cánovas optó por la mano dura. Se envió un gran número de tropas al mando del general Weyler cuyo objetivo era erradicar costase lo que costase al movimiento independentista. Para ello se hacinó a la población civil cubana en campos de concentración y se estableció un sistema de trochas que dividió al país en compartimentos estancos. Este brutal sistema de represión hizo que Weyler controlase toda la mitad occidental de la isla a fines de 1896.
En agosto de 1897 Cánovas del Castillo es asesinado por un anarquista italiano, siendo éste financiado por miembros del Partido Revolucionario Cubano. Le sustituye en la Presidencia de Gobierno el liberal Sagasta, quien trata de aplacar el movimiento independentista concediendo a Cuba un gobierno semi-autónomo y retirando a Weyler. En abril de 1898 un crucero de guerra, el “Maine”, atracado en el puerto de La Habana explota, provocando la muerte de 260 marineros estadounidenses. La causa de dicha explosión es aún hoy día un misterio, existiendo múltiples hipótesis. Lo que sí es cierto es que tras la explosión del Maine, el gobierno de los EE.UU. declara en abril de 1898 la guerra a España, y en esta ocasión con el apoyo incondicional de todos sus ciudadanos.
La guerra entre EE.UU. y España se extendió también a Filipinas y Puerto Rico. En mayo de 1898 la flota española en Filipinas es aniquilada con suma facilidad por la potente y tecnológicamente más avanzada flota estadounidense. En julio de 1898 la flota española de Cuba sufre la misma humillación.
En diciembre de 1898 se firma la “Paz de París”, por la cual España reconoce la independencia de Cuba (quien pese a su teórica independencia vivirá bajo la tutela de EE.UU.), y cede Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam a los EE.UU. Dicha paz representó la liquidación definitiva del imperio español, a excepción de Guinea Ecuatorial.
Tanto insistió la prensa en la retórica del honor militar, del orgullo nacional
herido, de la ingratitud castigable de los insurrectos de ultramar, que se podría hablar, forzando la argumentación, de las causas ideológicas de la guerra, ya que en el mantenimiento de la colonia cubana se empeñó el honor español, en palabras de Cánovas, que declaró en el parisino Le Journal: "Cuba, por l'Espagne, c'ést son Alsace-Lorraine. Son honneur y est engagé".
También muy repetida fue aquella expresión de Sagasta: "hasta el último
hombre y la última peseta", lo que llegó a ser casi realidad, como se comentó
posteriormente en las Cortes, con amarga ironía. En estas sesiones también se dijo "se han perdido los barcos, pero no se ha salvado el honor" (Canalejas). Todo nos indica un conflicto ideológico, y un cambio, a raíz de la derrota militar, en el terreno de los valores patrióticos, que enmascara un sordo conflicto de intereses, los de unos pocos oligarcas enfrentados a los de la mayoría de los españoles.

materiale.liceulcervantes.ro/uploads/T8%20sesion%202.doc

Océano-Iinstituto Gallach: Historia de España. Edad Contemporánea. Océano grupo editorial, Barcelona, 2000

Daniela Dinca, 2º Bach C

Miguel Mayoral M dijo...

Me gustan las alusiones de Eduardo Alcocer al "desarrollo científico e institutcional" de Cuba durante el siglo XIX, con esos antecedentes en el XVIII, como la fundación del "Papel Periódico de La Havana" (sic) o de la Sociedad Económica de Amigos del País. Efectivamente, La Habana funcionaba científica e institucionalmente como una ciudad española más, mejor que muchas ciudades peninsulares.
Me parece bien la alusión de Irene al impacto del 98, aunque aún no hemos llegado ahí.
Me gusta bastante lo que nos cita Daniela, aunque debemos insistir en la correcta forma de realizar la ficha bibliográfica. Es interesante esa alusión a la financiación del asesinato de Cánovas por el Partido Revolucionario Cubano; sin embargo, no hemos llegado aún a ese período histórico, y esta intervención de Daniela se podría haber reducido y circunscrito a lo tratado hasta ahora.

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