martes, 16 de diciembre de 2014

Libros del siglo XVI en el Museo Aguilar y Eslava




Estos días podemos contemplar en una de las vitrinas de la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Aguilar y Eslava tres joyas bibliográficas del siglo XVI, pertenecientes al fondo antiguo de la Biblioteca Histórica Aguilar y Eslava. Se trata de una exposición transitoria justificada por la visita del Obispo de Córdoba al Instituto y Fundación Aguilar y Eslava. El objetivo ha sido enseñar algunos de los tesoros que, como verdaderas reliquias, se conservan formando parte del patrimonio de la institución.

Fueron publicados en 1522 (Venetis), 1562 (Parisiis) y 1566 (Salmanticae). Los trabajos de catalogación e investigación que venimos desarrollando tal vez den luz para conocer cómo se incorporaron estos volúmenes, escritos en latín, a la colección bibliográfica. Algunas huellas manuscritas existen en los mismos, desconociendo con exactitud las fechas en que se han ido produciendo. En uno de ellos encontramos escrito: "de fray Diego Navarro"; en otro: "Soy de El Colleg. de Ntra. S.ª de la Conzepzión de esta Villa de Cabra", indicando el importe de su adquisición y una firma: "R. Castilla"; otros textos son los siguientes: "Lizdo. Don Antonio de Güeto", además de diversas firmas sin identificar. En una última página aparece el nombre de "D. Antonio de Luque y Texero". En fin, un pequeño mundo que deja rastro de las personas que tuvieron entre sus manos los valiosos ejemplares, al alcance de muy pocos, y que constituyen una parte importante del patrimonio bibliográfico egabrense.

Son libros de gran tamaño: 32 x 23 cm., 29 x 26 cm. y 28 x 20 cm., encuadernados en pergamino; uno está forrado sobre tabla fina y con restos de haber tenido unos cierres metálicos. El estado de conservación es bueno, si tenemos en cuenta las vicisitudes por las que han podido pasar; eso sí, necesitados de una limpieza a fondo, cuestión programada en la puesta en valor de los fondos antiguos de la Biblioteca.

El primero de ellos debe la autoría a Thome de Vio Caietani (Tomás de Vio Cayetano), más conocido como el cardenal Cayetano, maestro general de los dominicos y diplomático vaticano. Nació en Gaeta, 1469, y murió en Roma, 1534. En 1484 ingresó en los dominicos del monasterio de Gaeta (de donde le viene el apodo de Cayetano), tomando el nombre de Tomás. Prosiguió sus estudios de teología y filosofía en Nápoles, Bolonia y Padua. En las universidades de París y Roma fue profesor de teología, adquiriendo fama de gran erudito. Desde 1508 hasta 1518 fue maestro general de la Orden y consejero de los papas. León X le nombra cardenal en 1517 y arzobispo de Palermo. Es considerado uno de los escritores más sutiles e ingeniosos que ha habido en la Iglesia; tomista decidido, expositor de la "Summa" de Santo Tomás y de otras obras, y escritor infatigable que publicó muchas obras. Al morir dejó todos sus bienes a los pobres.

El segundo, recoge una parte de la obra del papa Gregorio I. San Gregorio Magno (ca. 540 en Roma; 12 de marzo de 604), Gregorio I o también San Gregorio fue el sexagésimo cuarto papa de la Iglesia católica. Es uno de los cuatro Padres de la Iglesia latina junto con san Jerónimo de Estridón, san Agustín de Hipona y san Ambrosio de Milán. Fue proclamado Doctor de la Iglesia el 20 de septiembre de 1295 por Bonifacio VIII. También fue el primer monje en alcanzar la dignidad pontificia, y probablemente la figura definitoria de la posición medieval del papado como poder separado del Imperio romano. Hombre profundamente místico, la Iglesia romana adquirió en su mandato un gran prestigio en todo Occidente. Los siguientes papas quisieron en general titularse como él hiciera: «siervo de los siervos de Dios» (servus servorum Dei). La herencia literaria de San Gregorio comprende una abundante selección de cartas y comentarios de textos bíblicos, además de los "Diálogos" y el libro de la "Regla Pastoral".

El tercer volumen corresponde a Diego de Covarruvias. Diego de Covarrubias y Leyva nació en Toledo el 25 de julio de 1512 y murió en Segovia el 27 de septiembre de 1577. Estudió en Salamanca con Diego de Álava Esquivel. En 1538 fue becario del Colegio Mayor de Oviedo, siendo posteriormente catedrático de Derecho Canónico en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con Francisco de Vitoria. Carlos V lo designó, en 1545, Arzobispo de Santo Domingo, en América. De 1548 a 1559 ejerció el cargo de oidor en Granada. Más tarde sería obispo en Ciudad Rodrigo; como tal asistió al Concilio de Trento. En 1565 era nombrado arzobispo de Segovia. Entró a formar parte del Consejo de Castilla en 1572, siendo dos años después presidente de dicho Consejo. Entre sus obras se encuentra el libro que especificamos en este artículo: "In librum Quartum Decretalium Epitome, ex Tertia autoris recognitione".

A continuación realizamos la descripción de los tres libros cuyos datos nos servirán para la etiqueta informática de la catalogación:

* Prima pars tho. C u c om e. car. caietani : doctoris angelici diui Tho. Aquinatis summe theologie prima pars / c u subtilissimis... thome de vio caietani cardinalis... c om etarii ... ; additis in margine postillis utilissimis ... ; adiectis dem u vltra notabile repertoriuim.-- Venetis : expensis ... Luce antonii de Giunta ..., 1522.

[20], 263 h. ; 32,00 x 23,00 cm
El pie de imp. consta en colofón, con marca tip.
Port. con orla xil. y a dos tintas. [Falta la port. en nuestro ejemplar]
Texto a dos col., con glosas y apostillas marginales
Ms. en port. "de Fray Diego Navarro"
Enc. madera forrada de cuero, con huella de dos cierres metálicos.

Otros responsables: De Vio, Tommaso (1469-1534) ; Giunta, Lucca Antonio, imp.
Tít. secundario: Prima pars Summae Theologiae.
Lugar: Italia; Venecia

Sig. Top.: 2491


* Tomus secundus operum aliquot D. Gregorii papae huius nominis primi, cognomento Magni... nunc denuo... accuratiori diligentia à mendis innumeris repurgatorum... : accessit... in primun librum Regum explanatio -- Parisiis : apud Gulielmum Merlin et Gulielmum Desboys ac Sebastianum Niuellium, 1562.

327 h. ; 39,00 x 26,00 cm
Marca tip. en port.
Texto a dos col. con apostillas marginales.
Ms. "Soy de El Colleg. de N.ª S.ª de la Conzepzión de esta Villa de Cabra = costaron los dos tomos setenta r. de v.º. [Firma] R. Castilla"
Enc. pergamino

Otros responsables: Merlin, Guillaume, ed. ; Desboys, Guillaume, ed. ; Nivelle, Sebastien, ed.
Tít. secundario: Omnia quae extant opera.
Lugar: Francia; París

Sig. Top.: 2977


Covarrubias y Leyva, Diego de (1512; 1577).

* Sub Carolo V Romanorum Maximo Imperatore, primo Hispaniarum Rege Didaci Couarruuuias toletani ... nunc verò Episcopi Segobienseis In librum Quartum Decretalium epitome.-- Ex Quarta autoris recognitione aucta ac locupletata.-- Salmanticae : apud Ioannem à Canoua, 1566

[6], 180, [10] h. ; 28,00 x 20,00 cm
Texto a dos col.
Port. con esc. xil. real.
Ms.: "Lzd.º Dn. Antonio de Güeto". Hay otras firmas sin identificar.
Ms. en la pg. Finis "D. Antonio de Luque y Texero"
Enc. perg.

Otros responsables: Canova, Juan de, imp.
Tít. secundarios: In librum Quartum Decretalium epitome.
Lugar: España; Salamanca

Sig. Top.: 0659

Antonio Suárez Cabello

2 comentarios:

Miguel Mayoral M dijo...

Magníficos ejemplares, compañeros. Ya sabéis que una de nuestras últimas recuperaciones de Patrimonio ha traído al Aula-Museo un conjunto archivístico francamente impresionante, de época similar a la de vuestros fondos. Creo que los Institutos nos debemos felicitar una vez más por este Patrimonio y reclamar hasta la afonía más apoyo de nuestras Administraciones. La tarea cultural que desarrollamos, lo merece.

Koke Garcia dijo...

TRABAJO BRASERO - HISTORÍA DE ESPAÑA
El brasero era un recipiente en el que se echaban y conservaban las brasas para calentarse. Más tarde, se llamaría brasero a ciertos depósitos de brasas ardiendo, como el compartimento superior de las calderas de calefacción de combustible sólido.
El brasero doméstico metálico era un recipiente cóncavo provisto generalmente de una tapa con hendiduras por las que salía el calor o bien, los más modestos, de una alambrera metálica para no quemarse. Para evitar el contacto con el suelo, los modelos caros incluían un pie o soporte. El combustible por excelencia era el cisco o picón, un tipo de carbón vegetal muy menudo y de larga combustión.
Aunque el brasero más extendido y de mayor tradición fue el brasero metálico de diferentes aleaciones a lo largo de la Historia, también existieron diversos modelos de brasero cerámico (por su condición de objeto alfarero con precedentes más antiguos). Solían ser recipientes abiertos, ovoides en su forma y con múltiples agujeros. No deben confundirse con el anafe o anafre, usado para mantener caliente la olla de la comida, si bien éste, y especialmente su brasa podían utilizarse como brasero o para alimentarlo
Se usaba en los antiguos institutos españoles también, se colocaba debajo del pupitre y se colocaban los pies encima de el para poder entrar en calor.
Para reavivar el fuego se utilizaba un instrumento metálico llamado badila, que consistía en un mango y una paleta redonda, doblemente perforada en su borde superior; cuando la combustión languidecía y bajaba el calor, se echaba una firmita, es decir se removía con la badila con sumo cuidado. A las personas que pasaban mucho tiempo sentadas en la mesa camilla, le salían en las piernas una especie de manchas o vejigas muy incómodas, las llamadas cabrillas.

José Javier García Pradillo 2 Bach B IES PROFESOR DOMINGUEZ ORTIZ.

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