domingo, 25 de enero de 2015

Instituto Balear



Esta es la que consideramos más antigua orla de Instituto que se conserva en España. Se encuentra en el Aula-Museo del Instituto Domínguez Ortiz. Si sabéis de otra que la supere, os rogamos nos la deis a conocer. Con ella comenzamos un trabajo con alumnos de 2º de Bachillerato, que deberán colgar aquí comentarios sobre la pieza de nuestra Aula-Museo que más curiosa o interesante les haya resultado

Miguel Mayoral

15 comentarios:

Miguel Mayoral M dijo...

Esta orla decimonónica de los alumnos del Instituto Balear, con su profesor Carnicer, luciendo su traje académico, puede dar pie a todos vuestros comentarios sobre piezas del Aula-Museo ¡Ánimo!

Anónimo dijo...

En el Aula de Museo del IES Profesor Domínguez Ortíz también se puede encontrar esta monografía (documento escrito que informa, de forma argumentada, sobre una tema en particular), Acto de investidura como doctores "Honoris causa" de Rafael Alberti Merello y Antonio Domínguez Ortíz. Este documento nos explica cuando, en mayo de 1985, se produce una ceremonia honorífica, donde la Universidad de Cádiz les nombra, con su más alta distinción académica, doctores Honoris Causa ( título que dan a personas destacado en ciertos ámbitos profesionales).
Antonio Domínguez Ortíz (Sevilla, 18 de octubre de 1909 - Granada, 21 de enero de 2003) fue un escritor e historiador español, que publicó artículos de prensa, libros de texto, reseñas bibliográficas, prólogos, etc. Y también se licenció en la Facultad de Filosofía y Letras, al igual que Rafael Alberti Merello (Cádiz, 16 de diciembre de 1902 -Cádiz, 28 de octubre de 1999) fue un escritor español, especialmente reconocido como poeta, que pertenecía a la Generación del 27.

Jodie Eliana Castillo Suárez, 2º Bachillerato B

Miguel Mayoral M dijo...

Efectivamente, Jodie, tenemos en nuestra Aula-Museo varias colecciones bibliográficas. Una de ellas está dedicada al Profesor Domínguez Ortiz, el gran historiador que da nombre a nuestro Instituto. Esa colección abarca desde obras escritas por él, la más antigua de 1941, hasta libros dedicados a su persona y a su obra. Destacas aquí esa Memoria de su Acto de Investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz, honores que compartió con el gran Rafael Alberti. Te invito a comentar brevemente alguna de sus obras de juventud, las de los años cuarenta, que puedes encontrar, según te digo, en el Aula-Museo.

Anónimo dijo...

En el Aula Museo del IES Profesor Dominguez Ortiz podemos encontrar muchas piezas históricas como es el caso del Birrete de doctor. El birrete o birrete de doctor se conoce desde el siglo XX y pertenece al traje oficial de los eruditos. El birrete de doctor representaba la obtención del titulo de doctor. Hoy en día en birrete de doctor es un sombrero cuadrado de color negro con una borla y ya no lo llevan sólo los doctores o personas con un alto grado académico, sino también los graduados (en este caso, se denomina birrete a secas).Originariamente, el birrete era un sombrero plano, redondo o angular de lana, tela, terciopelo o de seda forrada sin visera ni ala.
La combinación de birrete y toga constituía el traje académico y es utilizado por los estudiantes en las ceremonias de graduación. Después de la ceremonia de doctorado, el birrete, que se distingue por ser rígido, encuentra su lugar apropiado en la estantería de libros.
En 1959, el Comité americano para la indumentaria académica y ceremonias promulgó las siguientes directrices sobre cómo llevar el birrete:
Durante la ceremonia y la entrega de los diplomas, los gorros se llevan siempre puestos. Los hombres deben quitarse el sombrero durante la oración y el himno nacional. Luego, naturalmente, deben hacerlo los estudiantes. Para la posición de la borla, no existe ninguna regla generalizada. En muchas universidades, sin embargo, se ha introducido la siguiente tradición: antes de la entrega de los certificados, la borla se lleva en el lado derecho y, después de la graduación, se cambia al lado izquierdo.

Miguel Alonso Benito 2 Bachillerato B

Anónimo dijo...

En el IES Profesor Domínguez Ortiz se encuentra un Aula-Museo que podemos decir casi única.
Allí podemos encontrar por ejemplo cómo se vestían los profesores de antaño, como aparecen en la orla, podemos destacar las medallas que utilizaban los profesores, además de la toga y el birrete, constituye el símbolo más significativo de distinción ya que es uno de los símbolos universitarios más importantes.
El origen de estas medallas proviene del reinado de Isabel II, que establece la forma, el tamaño y el material y qué debe aparecer en el reverso y en la cara de las medallas.
Existen cuatro tipos de medalla:
+Medalla de Doctor o Postgraduado: Lo que más destacaba de esta medalla es que estaba hecha de oro o en metal dorado, y en el reverso figura la leyenda ‘Claustro Extraordinario Universitario’ y en la cara se ve el escudo de España adornado de palmas.

+Medalla profesoral: La usaban los catedráticos es de destacar que en su origen, la podía llevar cualquier profesor que perteneciese a la Universidad.
También estaba hecha en oro o en metal dorado.
En ella debe figurar en el reverso el lema ‘Perfundet Omnia bajo un sol que se representa mediante la cabeza de Apolo, y como en la anterior medalla en la cara aparece el escudo.

+La Medalla de los Decanos y Directores de Centro, durante el cargo, será la profesoral con cordón del color distintivo de la Facultad e hilo de oro.
Los Vicedecanos y Subdirectores de Centro y los Secretarios de Centro podrán utilizar la misma Medalla profesoral, con el cordón mezclado con hilo de plata.

+Medalla rectoral: Solamente lo usan de los Rectores esta medalla es igual que la Medalla profesoral pero esmaltada, en la actualidad en blanco en el anverso y en azul el reverso. Colgará de un cordón de seda negro trenzado en oro.


Estefanía López Cañete 2ºBachillerato B

Anónimo dijo...

Título: La fuerza de la “Memoria”

En la segunda mitad del siglo XIX nació la necesidad de dejar constancia del trabajo realizado anualmente en el curso en todos los institutos de España, rindiendo cuentas de las actividades que se llevan a cabo en el curso. Esto no quiere decir que antes no se diera este tipo de documentos, pues se encuentran datos de que en el siglo anterior como “Memorias Literarias de Zaragoza” en el que Inocencio Camón recogía unos listados consignando los catedráticos de la Universidad de Zaragoza hasta 1768.

Ya en 1859 el Reglamento hace referencia a una memoria anual, pero es en la década de 1870-1880 cuando se ordena la realización de una memoria del curso. Éste tipo de documentos se rigen por un subgénero didáctico de la literatura pragmática que es la memoria escrita, donde trata un resumen de lo que se ha venido haciendo junto con una crítica y una valoración cuyo objetivo es mejorar en el futuro. Estas memorias relatan la época en la que se comenzaba el curso: describen la situación social, económica, política y cultural del tiempo en el que fueron escritas; y analizan los ingresos, bajas, traslados, matrículas, asignaturas e incluso grados en los que participaban el alumnado o el profesorado.

Estos documentos son además un valioso reflejo histórico de la época en la que se datan, por lo que tienen un interés histórico. Las memorias anuales de institución educativa perduran hasta hoy día, pero han perdido expansión y la tradición de ser leídas por profesores en las aperturas de los cursos siguientes. Esto no quiere decir que carezcan de importancia, pues nuestros años de estudio, quedan grabados en ellos.

Jorge Polo Ventura 2º Bachillerato B

Anónimo dijo...

En el aula museo del IES Profesor Dominguez Ortiz podemos encontrar muchas piezas históricas como ocurre con el caso de los antiguos pupitres de madera.
El mobiliario escolar no gozó de un diseño como tal hasta finales del siglo XIX, por ello, en cada escuela había bancos o mesas de distinto tipo fabricados por los carpinteros bajo sus propios criterios. No obstante, en determinados lugares si se dictaban normas sobre el diseño del mobiliario escolar por algunos inspectores pedagogos, incluso a principios del siglo XVIII.
Los primeros pupitres fueron, por lo general, bancos móviles de dos o más plazas, similares a los utilizados en las iglesias. No solo era parecido su formato, sino la finalidad de su uso: lograr una adecuada disposición de los cuerpos en el espacio y posibilitar así el desarrollo de un ritual y el logro de una transmisión. De hecho, pupitre proviene del latín pulpitum, es decir: púlpito, lugar utilizado en las iglesias para leer las Sagradas Escrituras y llevar a cabo la prédica. Uno de los principales testimonios y referentes de la arqueología de la escuela.
El pupitre escolar, en sus múltiples variantes existentes a lo largo del tiempo, constituye el elemento más representativo del mismo. En la España de las últimas décadas del siglo XIX se inició, al igual que ya había venido sucediendo con anterioridad en países como Estados Unidos, Alemania o Suiza, un profundo proceso de renovación del mobiliario escolar. Los antiguos, antipedagógicos y antihigiénicos cuerpos de carpintería serían sustituidos lentamente por nuevos modelos de pupitres escolares.

El banco/pupitre escolar tuvo una enorme aceptación en el mundo entero y se convirtió en el primer mueble diseñado expresamente para la educación. El diseño inicial se fue perfeccionando con el tiempo y llegó a incorporar algunos parámetros ergonómicos para mayor comodidad de una posición sentada prolongada, con curvaturas anatómicas para el respaldo y el asiento. Además se construyeron muebles de diferentes tamaños para diferentes edades. En suma, se creó una nueva tecnología que fue plenamente exitosa en su tiempo.

Andrea Ruiz Regidor 2º Bachillerato B

Anónimo dijo...

También se pueden encontrar en el Aula Museo del IES Profesor Dominguez Ortiz objetos ligados a la educación como, por ejemplo, una pizarra perteneciente a la época de la República española.
Esta pizarra está hecha de madera pintada y encerada, Dicho esto, esta pizarra no es una de las primeras que se fabricaron ni mucho menos, ya que las primeras fueron hechas, como su nombre indica, de pizarra; aunque es un orgullo para el IES Profesor Dominguez Ortiz tenerla pues antes de que fuese donada por un profesor de una escuela de niñas, esta pizarra y otras más fueron repartidas a los colegios de niños y las que sobraron fueron entregadas a los colegios de niñas hasta que finalmente fue donada por dicho profesor. Con esto podemos darnos cuenta de la clara distinción social y superposición del hombre frente a la mujer en la época de la República.
Es un honor para nuestro instituto poseer elementos educativos históricos y con tantas historias encerradas.

María Denisa Nitu 2º Bachillerato B

Miguel Mayoral M dijo...

Respecto al comentario de Miguel Alonso, decir que me encanta que se haya fijado en uno de los elementos que más caracterizan al Aula-Museo, e incluso al Instituto. A partir de fotografía antigua, estudiamos ya hace años el traje académico propio de nuestros centros. Hasta tal punto llegaron nuestras investigaciones, que, antes de tener ninguna pieza original (hoy son varias, y nuestra colección de vestuario es muy completa) elaboramos togas y birretes para recuperar una de nuestras tradiciones más importantes. Así, todos los años, como sabéis, los profesores nos vestimos con nuestros trajes académicos para la graduación. No sé si hay algún otro instituto en España que conserve esta tradición, este patrimonio inmaterial. Una sola rectificación, Miguel: los birretes no son de doctor, sino de "profesor de instituto". Al principio eran exagonales y con la borla propia de la especialidad. Pronto se tomaron los ocho lados del de doctor (por ser más anatómicos), pero se conservó la borla, sin flecos que cubran el resto del birrete (como el de doctor).

Miguel Mayoral M dijo...

Estefanía: Buena investigación, aunque creo que debemos aclarar que la medalla que porta, por ejemplo, el profesor Carnicer en la orla, y que tenemos físicamente en el Aula-Museo es la "profesoral", propia de los profesores de instituto, impuesta por Isabel II en 1850. Recientemente hemos sabido que también en el Instituto de Cabra conservan una, aunque modificada en tiempos de la República, y otra dorada, que debe ser magnífica, propia de los directores.

Koke Garcia dijo...

Yo me he fijado en un objeto particular que vi en nuestro AULA-MUSEO, el brasero.
El brasero era un recipiente en el que se echaban y conservaban las brasas para calentarse. Más tarde, se llamaría brasero a ciertos depósitos de brasas ardiendo, como el compartimento superior de las calderas de calefacción de combustible sólido.
Aunque el brasero más extendido y de mayor tradición fue el brasero metálico de diferentes aleaciones a lo largo de la Historia, también existieron diversos modelos de brasero cerámico (por su condición de objeto alfarero con precedentes más antiguos). Solían ser recipientes abiertos, ovoides en su forma y con múltiples agujeros. No deben confundirse con el anafe o anafre, usado para mantener caliente la olla de la comida, si bien éste, y especialmente su brasa podían utilizarse como brasero o para alimentarlo.El brasero doméstico metálico era un recipiente cóncavo provisto generalmente de una tapa con hendiduras por las que salía el calor o bien, los más modestos, de una alambrera metálica para no quemarse. Para evitar el contacto con el suelo, los modelos caros incluían un pie o soporte. El combustible por excelencia era el cisco o picón, un tipo de carbón vegetal muy menudo y de larga combustión.

El brasero se colocaba debajo del pupitre y se colocaban los pies encima de el, para intentar entrar en calor, puesto que en los primeros institutos este era el único método para calentarte.

José Javier García Pradillo 2Bach B

Anónimo dijo...

En el AULA-MUSEO de nuestro instituto, el IES Profesor Dominguez Ortiz, podemos encontrar, a parte de todos estos objetos de gran importancia y valor, dos proyectores de diapositivas de los años 50 y 60.
El proyector de diapositivas es un dispositivo óptico-mecánico que se utiliza para ver transparencias fotográficas proyectadas sobre una superficie lisa. Los proyectores constan de cuatro elementos principales, un bulbo de luz, un reflector, lentes condensadoras que dirigen la luz y las lentes de enfoque.
Los proyectores de diapositivas eran comunes desde la década de los años 50 hasta mediados de los años 90,en hogares, cómo forma de entretenimiento, y en colegios y universidades, utilizado por profesores y alumnos para el dictado de clases, conferencias, y exposiciones.
Uno de los proyectores de esta aula, se fabricó alrededor de 1950 y es de la marca Agfa, que es,de las empresas más destacables de este sector, fundada en Rummelsburg, cerca de Berlin. Actualmente Agfa (Akiten Gesellschaft für Anilin Fabrikation) cuenta con fábricas en 10 países, entre ellos Bélgica, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Estados Unidos y China.
Este proyector sólo consta de dos "magazines"(carcasa sostenedora con tapa) para poner las diapositivas,por lo que la persona debía cambiarlas manualmente.
El otro proyector fué fabricado alrededor de 1964,y es el modelo 300 de ENOSA (Empresa Nacional Óptica, S.A.) que fabricó material didáctico entre los años 50 y 80. El proyector cuenta con una base metálica que se cierra con una asa para el transporte. Su traslado resulta incómodo debido a su elevado peso y volumen. No dispone de carril para carro y las diapositivas se cargan a mano, una a una,en un disco giratorio según se va realizando la proyección.

Shaima Serroukh Serroukh 2º Bachillerato C.

Anónimo dijo...

En el Aula Museo del IES Profesor Dominguez Ortiz podemos encontrar muchas piezas históricas como es el caso del brasero y de las carteras.
En invierno la escuela era muy fría, por eso todos los niños y niñas llevaban una braserilla de chapa para poder calentarse los pies.
En España los braseros adquirieron multitud de formas diferentes: cuadrangulares, circulares y oblongas (en Cataluña también cuadrangulares y de hierro, en los siglos XII y XIII), a veces, de grandes dimensiones formados de varillas de hierro o de lámina de latón y sobre ruedas o pies elevados en la Edad Media.
Por lo general, el brasero se colocaba en el centro de las habitaciones o debajo de unas mesas especiales, llamadas mesas camillas. En éstas, se situaba bajo las faldas, montado en el bastidor de madera. Para reavivar el fuego se utilizaba un instrumento metálico llamado badila, que consistía en un mango y una paleta redonda.
En cuanto a las carteras, eran elaboradas por las familias con cuero, ya que era el material más usado en la época. En ellas, los alumnos llevaban, normalmente, una pizarra con su correspondiente pizarrín, un cuaderno de una raya, un lápiz, un cuaderno de caligrafía, el Catecismo, la tabla de multiplicar y la Enciclopedia.

Miriam Torralba Ramos 2º Bachillerato B

Anónimo dijo...

Uno de los intrumentos que se pueden encontrar en el Aula Museo es el microscopio óptico.
Ya desde su invención se utilizó en investigaciones científicas por lo que no tardó en introducirse en el ámbito educativo, a pesar de que no muchas escuela podían contar con uno.

Los microscopios ópticos son aquellos compuestos por una serie de lentes colocadas de manera que actúen como lupas, una fuente de luz y una plancha sobre la que se coloca la muestra que se quiere analizar.
El desarrollo de este aparato se atribuye a Anton Van Leeuwenhoek, un destacado científico que realizó grandes aportes en el campo de la biología celular.

Aparte del microscopio en el Aula Museo hay otros objetos relacionados con la visión como ampliadoras fotográficas o proyectores.

María Castro 2ºB BACH

Miguel Mayoral M dijo...

Enhorabuena a todos por vuestros comentarios e investigaciones en torno a algunas de las piezas que más os han impactado del Aula-Museo. Aclararemos algunas cosas en clase, cuando hablemos de Educación dentro de la Sociedad del siglo XIX

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